domingo, 2 de octubre de 2011

Enamorarse de la persona equivocada

Porque sabes que está mal, sabes que es incorrecto. Sabes que te va a hacer daño. Quieres olvidarle. Tienes miedo de aceptar tus propios sentimientos. Ojalá todo fuera una estúpida mentira, ojalá sólo estuviera pillada por él. No quiero enamorarme. No ahora. No de él.
Pero, ¿de qué sirven los razonamientos? Mi corazón va por libre. Mi corazón es un irresponsable. ¿Es que no se da cuenta de que por su culpa me va a hacer mucho daño?
No puedo evitar lo que siento. No puedo pensar en otro. No puedo imaginar a nadie más que a él.
Pero todo el rato se me pasa por la cabeza la misma pregunta: ¿Algún día podré arreglar mi corazón herido?

domingo, 31 de julio de 2011

Estrenaste mi primera rotura de corazón


No me creo aún que ya no estés a mi lado. Que te hayas marchado, que hayas jugado conmigo, que no fuera más que un instrumento de usar y tirar. 
Tú fuiste el primero al que amé, tú me rompiste el corazón por primera vez. 
Y lo que más me duele es que aún sigo enamorada de tí. Que te esperaré por siempre, que confiaré en que vuelvas y que siempre te amaré.

A mí, ni te acerques



Que no soy una mosquita muerta, que a mí no me vienes a chulear tú. Que eres un gilipollas sin escrúpulos, que lo que dices no son más que palabras, pero que duelen como bofetadas. Que no me voy a dejar insultar por tí, que tú a mí no me vas a atacar ni en sueños.
Que como te atrevas a insultarme a mí una vez más, te vas a enterar, porque revolveré cielo y tierra para hacerte la vida imposible. Que no te dejaré hacerme llorar nunca más, que tus comentarios no volverán a molestarme.
Que, aunque vas de durillo, yo te puedo hacer mucho daño y lo sabes. Así que ni me mires, ni me hables, ni sueñes conmigo ni una vez más, porque como me vuelvas a joder una sola vez más...
... vas a aprender que conmigo no se juega.

Aunque intentes derrumbarme

Ahora que todo va mal, cuando me miro en el espejo y sólo veo desesperación y miedo, dolor y pena... Mientras las personas que más me importan me hacen daño sin darse cuenta, mientras corro por un camino lleno de cristales rotos en el suelo... Ahora es cuando me doy cuenta de que la vida tiene que seguir. Me pueden derrumbar, es más, lo harán muchas veces en mi vida. Pero me volveré a levantar, te lo aseguro. Me levantaré aunque todo esté perdido, aunque todos a mi alrededor hayan caído. Aunque parezca que el mundo entero conspire contra mí, yo seguiré luchando por mantener la cabeza bien alta.
Porque el que yo me mantenga en pie o no, depende de mí y solo de mí. Basta de ignorar que los demás me hacen daño, que con sus comentarios maliciosos y sus absurdos castigos me afectan. Me duele que sean precisamente los más cercanos a mí los que peor me lo hagan pasar. Me duele que sean conscientes de ellos pero crean que me están haciendo bien, porque no es así. 
Un verano no se arruina así como así, pero el mío lo ha hecho. Por primera vez, siento lo que es que tu familia te deje de lado, que te juzguen sin escucharte y que nadie piense en más que en tu bien, sin atender a lo mal que lo estás pasando realmente. 
No me arrepiento de este verano. Lo he pasado mal, sí, pero me he hecho más fuerte. Ahora sé que mi vida entera será así. Tendré amigos, por supuesto. Muy buenos amigos. Pero al final, solo cuento yo contra el resto del mundo. Ahora sé qué hacer cuando me intenten derrumbar de nuevo; levantarme de nuevo. La vida es cruel y yo sólo soy una más entre millones, pero voy a plantarle cara a quien ha escrito mi destino. No me rendiré jamás. 
Por primera vez en mi vida, voy a ser rebelde con quien me intente controlar. No me voy a volver a dejar nunca más. No soy fácil, no soy débil. Aguantaré las buenas y las malas, de éso puedes estar seguro. 
Pero quiero que sepas que me duele, me duele que no me hagas caso. Que por tu culpa esté herida y tú me estés viendo sangrar sin darte cuenta. Que los que quiero me den la espalda me duele, pero sobre todo, me duele que me la des tú. Si crees que con esto me estás haciendo bien, estás muy equivocada, porque gracias a tí he perdido el verano y las ilusiones de que la vida es feliz. 

lunes, 25 de julio de 2011

Music is my life



Cuando enciendes el iPod y conectas los cascos, subes el volumen a tope y te limitas a estar tirado en la cama, inmerso en el mundo de la música y alucinando con cada simple redoble de batería y solo de guitarra, con la magnífica voz del cantante, con la base que se repite una y otra vez... Entonces es cuando merece la pena haberte despertado aquél día. Porque conseguir ése rato escuchando la música que te gusta y evadiéndote del mundo no tiene precio. 
Si de verdad sabes lo que es la música, lo habrás sentido alguna vez. El corazón se te acelera mientras empieza la canción, paladeas cada una de las notas, tan conocidas, sonríes, eufórico, mientras el cuerpo se te llena de ésa sensación de que puedes hacer lo que quieres, que eres el más poderoso del mundo y que estás flotando sobre espuma... Y entonces, te entran ésas ganas de bailar. Aunque se te dé fatal, aunque seas un torpe, durante ésos minutos escuchando la música y bailando tal y como te dicte tu corazón, sin prestar atención a nada más que al ritmo de la música y no que unos pasos predeterminados... durante ésos minutos te sientes un bailarín experto, como si estuvieras en un concierto con millones de fans, los focos apuntándote, el rugido sordo de la multitud, como si estuvieras en la cumbre del mundo y pudieras observar el hermoso paisaje a tus pies.
Y luego, si cierras los ojos y te concentras en la música, vas más profundo, y te sientes como un explorador descubriendo todos los tipos de sonidos que juntos forman la canción. Oyes la batería, y deseas ser el que la toca; la guitarra despide notas desenfrenadamente y te encantaría hacer lo mismo; el piano electrónico emite unas deliciosas entonaciones que te hacen querer convertirte en ondas y viajar por el escenario convertido en música.
Una vez consigues pasar la voz del cantante y escuchar sólo los instrumentos, te sientes como un ser etéreo y vaporoso, viajando en un mundo de alucinaciones, colores brillantes y euforia.
¿Habéis sentido eso alguna vez? Acaba muy rápido, en realidad. Pero si de verdad te fundes con la música, te sientes tan inspirado cuando termina, que te sentirías capaz de saltar por la ventana y alejarte volando hacia tu sueño.
La música, además de entretenimiento, es mucho más para mí. Es mi flotador en medio de un mar de desesperación, ocupaciones, responsabilidades y vida cotidiana. Gracias a ella, consigo dejar de ser la niña de trece años que nunca conseguirá su sueño de viajar a Miami y convertirse en actriz... y paso a ser una chica segura de sí misma, repleta de oportunidades para cumplir mi sueño.
Y estoy orgullosa de decir que, pase lo que pase en el futuro, siempre llevaré los cascos colgados del cuello, y en todo momento, me cubriré las orejas con ellos y me sumergiré de nuevo en ése universo lleno de esperanza que me trae la música.